Jun 12

Estimados amigos:

Vamos a presenciar en unos instantes un vívido documento sobre uno de los episodios más complejos del conflicto armado interno desarrollado en nuestro país entre los años 1980 y 2000. Se trata de la masacre perpetrada hace veintiséis años por Sendero Luminoso en la comunidad ayacuchana de Lucanamarca, ataque en el cual fueron asesinados 69 hombres, mujeres y niños. Muchos de esos asesinatos fueron ejecutados con métodos de una atrocidad que ustedes conocen y que el documental que veremos a continuación ha recogido. Todos los crímenes han sido documentados por la Comisión de la Verdad y Reconciliación; crímenes cuya autoría fue reclamada por Sendero Luminoso y su fundador Abimael Guzmán con absoluto cinismo: crímenes sustentados en argumentos inmorales de “metodología estratégica” donde lo último que importaba era la vida humana.

La masacre de Lucanamarca posee una importancia emblemática para la memoria de la violencia en el Perú; es ahí donde la memoria hace crisis y nos cuestiona a todos con su complejidad y sus contradicciones en el camino de construcción de nuevas relaciones de convivencia social. Ella nos enseña sobre la irracionalidad esencial a todo proyecto basado en la violencia y nos habla de la extrema vulnerabilidad de la vida en ciertas zonas de nuestro país. También posee ese valor porque da cuenta de la renuencia del Estado y sus autoridades a aprender de las lecciones amargas de nuestra historia. Lucanamarca es un reflejo de las grandes dificultades que nos ha dejado el conflicto armado interno; de la precariedad de nuestra democracia, de la dificultad por fortalecerla si seguimos eludiendo la verdad y alejamos las posibilidades de acceder a la justicia; de la lejanía que aún subsiste entre los peruanos, cuando dejamos de reconocer en el “otro” a un peruano. Finalmente, es un caso aleccionador porque nos enseña la fortaleza de los pueblos golpeados por la violencia, fortaleza que les permite sobrevivir e intentar rehacerse, en medio de mil dificultades, olvidos e incomprensiones.

Es en este momento, que quiero evocar aquí a Carlos Ivan Degregori, gran antropólogo y querido amigo, que con sus escritos llamó la atención de forma muy temprana acerca de las significaciones y los entreveros de la memoria y la cultura. Este documental es un homenaje también a su persistencia por traer a luz la verdad de los propios actores.

Continúa leyendo »

Diseñado por Free Wordpress Layouts, modificado por TV Cultura